lunes, 14 de febrero de 2011

EL DON DE VIVIR COMO UNO QUIERE. Claves para lograrlo



ÍNDICE

Dedicatoria
Gracias
Introducción

1. LA ORIENTACIÓN DE TU VIDA

El Ser de los niños
Recobra la confianza en ti
Conoce tus frenos
Tienes poder creativo
Siempre estás a tiempo

2. EL VALOR DE LO INTANGIBLE

Ventajas del desapego
Economía de pensamiento
La conciencia del presente
El sentido del humor

3. SIÉNTETE EL MUNDO

Somos iguales
Una óptica holística
Tienes lo que das

4. ESTÁS TRABAJANDO TU SUEÑO

Periodo para la visualización y el silencio
La planificación de tu idea
Lo estás consiguiendo

EPÍLOGO: Una síntesis, a modo de guía


BIBLIOGRAFÍA


INTRODUCCIÓN

“Los libros sólo tienen valor cuando conducen a la vida y le son útiles”.
(Hermann Hesse)

Cuando comencé a estructurar este libro contaba con textos que había ido redactando en momentos de inspiración y especial sensibilidad. Me gusta escribir justo cuando la vida misma me habla, así que había ido anotando aquello que, en el día a día, me aportaba enseñanza para hacer lo que más me llenaba y ser lo que deseaba. Ese fue también el método que empleé en mi anterior libro, Palabras para el Bienestar, en el que expuse cómo armonizarnos interiormente mediante la autoobservación y la toma de responsabilidad de nuestra vida.

En El don de vivir como uno quiere continúo el proceso iniciado en el primer libro y, en concreto, desarrollo la esencia del capítulo “Tienes ilusiones y proyectos”. Pongo aquí más énfasis en la importancia de profundizar en nosotros para aplicar nuestra fuerza creativa y hacer efectivo el tipo de vida que nos gustaría llevar; un objetivo que puede ser tan “simple” y tal bello como existir cautivados por lo que nos rodea o, de otro modo, descubrir un don específico, que mantenemos dormido por desconocer cómo despertarlo.

¡Qué complicado es eso de vivir como uno quiere! me decían algunas personas cuando les hablaba del título de este libro. No podía responderles con una breve explicación o resumir en una frase que sólo su patrón negativo hacía que lo fuera, porque, sin más preámbulos, podía parecer que deseaba desacreditarles. Sin embargo, así es. Lo queramos aceptar o no, sólo desde la creencia rotunda en uno mismo se puede lograr la vida que uno quiere. Y lo lógico sería que lo aceptáramos, aunque sólo fuera por sano egoísmo, por sentirnos dueños de nosotros y no dependientes de otras personas o exclusivamente de las circunstancias.
Vivir como uno quiere es, en realidad, cumplir la misión para la que se ha venido a este mundo, porque todos tenemos una y cuando la desempeñamos nos encontramos mucho más plenos. Estamos capacitados para desarrollar nuestro potencial para un fin concreto, de carácter artístico, laboral, social o personal, y su motivación principal ha de ser la de sentirnos bien y contribuir al bien común; lo segundo será consecuencia de lo primero.

Cada persona debe llegar a saber qué es lo que le seduce, pero también lo que puede llevar a cabo y si es el momento adecuado para ponerlo en práctica. Claro que una cosa suele ser el resultado de la otra: "Quien sabe qué hacer, también sabe cuándo", dijo Arquímedes.

Identificamos lo que más nos atrae, pues, y nos empeñamos en ello, pero considero que hay una serie de “normas” o claves, que pueden aprenderse, y que están muy entramadas también con la intuición. Este proceso lógico e intuitivo para vivir conforme a tus intenciones es el que intento transmitir en este libro. Considero, asimismo, que estamos integrados en un orden y un poder universal Supremo que nos da seguridad para alcanzar las metas, y al que podemos acceder tan sólo con permitirnos sentir que ya lo tenemos dentro.

Puede que lo que leas en estas páginas te haga sentir unas veces reconfortado, otras desconcertado y en otros momentos con la sensación de tener bastante trabajo por delante; quizás compruebes, por otra parte, que lo que te indico ya lo habías deducido de tu propia experiencia. Todo dependerá del estado de ánimo en el que te encuentres y, en cualquier caso, podría ser un ensayo mental de lo que apreciarás en tu propio proceso de crecimiento o de dirección gradual hacia el tipo de vida que quieres llevar. Si consigo removerte interiormente habrá valido la pena.
Para una mejor asimilación del contenido global de la obra, en el epílogo resumo cada uno de sus apartados, mediante decálogos de frases clave. Este ejercicio de síntesis tal vez te proporcione alguna respuesta para la inquietante pregunta que todos nos hacemos alguna vez:

“¿Y ahora, por dónde empiezo?”.

Mi deseo más íntimo, querido lector, es que lo que he escrito te transmita el mensaje de que estás capacitado para alcanzar tu sueño de vida o, mejor aún, que constates que disfrutar de tu vida sea, precisamente, lo que ya estás haciendo.

TEXTO DE CONTRACUBIERTA

El fin de este libro es impulsar a quienes su entusiasmo se ha ido apagando o reteniendo por los vaivenes y las represiones de la vida; a aquellos que precisan un empuje hacia una existencia más completa, mediante el desarrollo de sus habilidades o el cumplimiento de sus sueños, por sencillos o extraordinarios que sean; para quienes necesitan abrir sus mentes y acceder a las infinitas posibilidades que ofrece la vida.

Tras la lectura de esta obra, quien esté decidido a innovar tal vez pueda experimentar el ímpetu definitivo para llevar la vida que desea; quien aún no se sienta preparado o dispuesto a ello recogerá la semilla que, en el momento preciso, hará brotar toda la belleza que, como ser humano, posee dentro de sí.

ENTRESACADOS DEL LIBRO:

Del capítulo 1. La orientación de tu vida

El Ser de los niños

La clave para esta educación positiva de los más pequeños es el trabajo de las debilidades de los mayores. Así comienza el “trabajo en equipo”. Los padres queremos hijos felices, pero antes es necesario que aprendamos a serlo nosotros. Los adultos, primeramente, tendríamos que recuperar la ilusión de los niños para poder sintonizar con ellos. Después ya podríamos darles estas buenas lecciones de vida, desde el ejemplo:

Ser honestos, para que ellos lo sean.
Disciplinados, para que perciban el resultado del esfuerzo.
Pacientes, para que comprendan la importancia del equilibrio.
Alegres, para que capten que la esperanza supera al miedo.
Valientes y enérgicos, para que sepan que la ociosidad es la cárcel de la rutina.
Y darles a entender que cada una de sus vivencias ha de estar enfocada a sentirse bien consigo mismos. Este es uno de los principales secretos de la prosperidad para su futuro.

Recobra la confianza en ti

En nosotros influye y vive, pues, la genética biológica y psicológica, el inconsciente colectivo y el ambiente en el que nos desenvolvemos. Si deseamos liberarnos o transformar alguna de estas influencias, tenemos un apasionante trabajo de reconstrucción para llegar al lugar que nos corresponde, y al que sólo se accede desde la expansión de la conciencia. Porque ahora, de adultos, cuando lo que nos sucede, lo bueno y lo malo, ya depende de nosotros, y sobre todo de la actitud que tengamos ante las circunstancias que nos toca vivir, no es tiempo de quejarse de herencias emocionales, ni de solicitar permanentemente ayuda, como si aún fuéramos niños desvalidos. Bajo lo que llegamos a ser desde el aprendizaje se encuentra nuestra más pura esencia, que espera a ser descubierta amable y responsablemente. Cada uno tiene que ir resolviendo lo que la vida le pone para seguir aprendiendo, y creo que ese afán de superación es el mejor modo de percibir lo gris como rosa, las dificultades como retos, las tristezas como puentes hacia la alegría.

No tienes que llegar a un lugar concreto, sino abrir un rincón de esperanza dentro de ti ¿Cuántas veces te has encontrado pensando aquello de “me gustaría desaparecer por un tiempo, retirarme a un monasterio o perderme en el monte”? Es tu conciencia la que te zarandea para avisarte de que ya es hora de que te ocupes de ti, de que te encuentres contigo y dejes de mirar fuera. Porque ese pensamiento no responde a un deseo de esfumarte, sino de imaginarte en un tranquilo entorno en el que, desde lo más hondo de ti, puedas experimentar el gozo de la libertad.

Conoce tus frenos

Somos muy válidos. Normalmente, acudimos a la llamada de nuestros seres cercanos cuando nos necesitan, nos prestamos incondicionalmente a ayudar a hijos, padres, amigos y conocidos; cumplimos los encargos de nuestros jefes con gran eficacia; somos buena gente y estamos siempre ahí, para lo que haga falta. Todos nos hemos visto echando una mano a otras personas ante numerosos apuros, en situaciones en las que otros necesitan de nuestro apoyo y decisión, pero… ¿Y con nosotros? ¿Qué sucede con nosotros? ¿Por qué no atendemos a nuestras inquietudes? ¿Nos ayudamos todo lo que necesitamos? Si lo analizamos fríamente, la respuesta suele ser “no”. Sin ser conscientes de ello, este alejamiento de nuestra fuente de deseos nos lleva a autolimitarnos constantemente, porque el ego, fortalecido por la excesiva atención a lo exterior, nos va cubriendo con un surtido de miedos y desconfianzas que nos van apartando del crecimiento.

Son diversas las barreras que construimos para alejarnos de nuestros objetivos; el conocimiento y la superación de estos topes son decisivos para continuar en la línea de progreso, de serenidad o de delirio creativo, que conjugará nuestra vida y nuestros intereses.

Tienes poder creativo

No hay que buscar desesperadamente nuestro propósito, sino hallarlo como consecuencia de permitir que surja. Es decir, que lo que estamos llamados a ser, sea, sin impedir que se manifieste, que, sin embargo, suele ser en lo que más nos empeñamos. Tampoco hay que hacer cosas extravagantes para vivir situaciones creativas, sino limpiar el prisma para verlo todo claro y distinto, sabiendo que disponemos de una fuente infinita de recursos. Nos espera una estimulante aventura creativa cada día; podemos resistirnos a ella o darle curso.

Cuando tu pensamiento sea provechoso haz que sea también original, diferente. Diseña una parcela en la que te construyas a ti mismo, distinta a la que te has encontrado. Sé actor y no solo espectador. De lo contrario, repetirás los mismos errores neuróticamente y la rueda del automatismo te devolverá al lugar inicial. Comienza por estar atento a lo que puedes aportar. Si lo que consideras que te diferencia pudiera parecer extravagante recuerda que sólo los atrevidos abren brecha. Temer a la sociedad, a la familia o a las distintas jerarquías que sientes sobre ti, pero que realmente no son tu peso, supone perder tu particularidad, tu naturaleza específica, disipar tu frescura en favor de una idea externa, indefinida. Sobre ti sólo hay una posibilidad: elevarte.

Siempre estás a tiempo

“Ya es demasiado tarde” es la excusa que ponemos cuando, a pesar de haber vivido tanto, aún no hemos aprendido que nunca lo es. La última etapa de nuestra vida es ideal para poner en práctica esas aficiones que no nos permitieron llevar a cabo las obligaciones cotidianas, las prisas, los hijos y los compromisos profesionales de nuestra vida “activa”. Ahora podemos dedicarnos, plácidamente, a pintar, escribir un libro, hacer manualidades, impartir conferencias por el placer de transmitir y compartir experiencias, elaborar una guía de viajes, aprender a tocar un instrumento, bailar, participar activamente en organizaciones humanitarias, cantar en una coral, pasear o sentir en toda su plenitud la belleza de la vida que, precisamente porque se acorta, merece ser aprovechada. A esas alturas ya debemos estar más que convencidos de que el mayor de los éxitos es recrearse con el encanto de las cosas buenas.

Lo que hemos deseado durante tantos años -ser dueños de nuestro tiempo- lo tenemos a nuestra disposición. Podemos poner en marcha valiosas ideas, que, de otro modo, podrían quedar paralizadas por creer que no estamos a tiempo, pero ¿A tiempo de qué? Al presente no se llega, se está en él, se es y se actúa. Podemos enfocar la mirada al horizonte, sin prisas, y quedar cautivados por la divinidad de un paisaje, por el contraste de las hojas verdes de los árboles con el azul del cielo, por el canto de un pájaro o por el “sonido” del silencio, sin prisas, maravillándonos de la sacralizad de cualquier cosa.

Del capítulo 2. El valor de lo intangible

Ventajas del desapego

Sentirse acompañado, tener cosas y disfrutar de ello es muy válido, pero siempre que nuestra felicidad no esté encadenada a su posesión. De lo contrario, sufriremos por el miedo a la pérdida, ante la creencia de que cuando nos falten esos objetos o esos seres que creemos imprescindibles para sentirnos bien, nos encontraremos desamparados. Es decir, los objetos de nuestro interés nos aportan una sensación de plenitud tan pasajera como el tiempo que permanecen con nosotros. Cuando dejamos de controlar o poseer a esas cosas o, aún peor, a las personas (que, en ese supuesto, utilizamos como objetos), nos hallamos vacíos. El desapego es la solución.

Desapego no es desidia, ni desafecto, sino vivencias reales, sin enaltecer una realidad inventada por el ego o fundamentada en el pasado y en el futuro. Desde la libertad interior se actúa libre de anhelos, y en esa presencia consciente lo más gratificante de la vida es vivirla.

Economía de pensamiento

La reiteración de pensamiento inútil supone un gasto energético ingente, que termina transformándose en negatividad, así que, si consideramos este hecho objetivamente, debiéramos evitarlo, pero nos resulta muy difícil liberar la mente de juicios y preocupaciones que revolotean insistentemente en nosotros y nos distraen. La meditación sirve (si es que se le puede aplicar este verbo) para ahorrarnos ese pensamiento sobrante y silenciar la continua charla mental, que no deja lugar para nuevas inquietudes. La mente se calma a través de ella y se vuelve diáfana. Tras la calma llega la lucidez y, de su mano, la fuerza necesaria para que surjan y se desarrollen las nuevas ideas. Lo que intuíamos que debía manifestarse, se convierte con su ayuda en un hecho.

Nos pasamos buena parte de nuestra vida resistiéndonos a todo, huyendo de lo que somos y, en ese sentido, la meditación nos calma y nos centra, porque con ella acaba la huída y la presión exterior, al encontramos con nuestro verdadero fondo. Rompemos momentáneamente las ataduras y podemos abrir un paréntesis de luz, que, si se ejercita, se convertirá en una situación habitual y placentera.

La conciencia del presente

La mayoría de las personas que hablan mucho de su pasado o se preocupan por su futuro lo hacen desde el egocentrismo y porque no están conformes con lo que tienen en su presente, y la causa de no estarlo es precisamente la recreación de esos viajes improductivos al tiempo inexistente. Es cierto que la nostalgia tiene un componente poético, que puede tener cierto encanto o utilidad cuando nos sirve para disfrutar del presente, pero aferrarse sólo a lo vivido puede ser un síntoma de querer huir de lo que tenemos ante nosotros o paralizar lo que aún nos queda por hacer y sentir. Y esto es un indicativo de nuestra incapacidad para agradecer las oportunidades que se nos presentan permanentemente.

Hace unos días contemplé un amanecer espectacular. De camino al trabajo, iba dejando tras de mí un cielo casi indescriptible: bolitas superpuestas de algodón, tocadas por el gris de las sombras aún nocturnas, se iban elevando para dar paso a un intenso brillo, que se manifestaba progresiva y dulcemente sobre la montaña. Casi peligra mi integridad porque no podía apartar la vista, por los espejos retrovisores, de semejante espectáculo visual. La luminosidad inicial formaba una franja bien delimitada, como trazada deliberadamente por las nubes y la tierra, que animaba a retirarse, de forma pacífica, al rizado “tejido” gris azulado. Mientras contemplaba este delirio de belleza, me preguntaba cuántos amaneceres me había perdido todos aquellos años en los que me sentía separada de la naturaleza... y atada a la confusión, a lo que sucedió o a lo que podría suceder...

En el trayecto, intentaba captar la expresión de los que venían conduciendo por el carril contrario, que se encontraban de cara con esta maravilla en la que todo posee un significado, y trataba de adivinar de una ojeada en qué etapa de sus vidas se encontrarían... Si ya estarían aquí, en el ahora, en el único espacio y lugar donde las cosas suceden...

El sentido del humor

Quienes han conseguido llevar a cabo sus ideas seguro que se habrán apoyado, en más de una ocasión, en el sentido del humor, bien para relativizar cualquier “inconveniente” o para aumentar su fortaleza. Obsérvales y comprobarás que su buen carácter no es una consecuencia de su triunfo, sino que han logrado lo que pretendían precisamente por su espíritu alegre y optimista. Nos gusta estar con ellos porque desprenden equilibrio, al que les lleva la satisfacción interior, lejos del pesimismo. Su seguridad procede de la mirada positiva. No se preocupan ni preocupan, porque cada conflicto que se les presenta lo llevan al terreno del aprendizaje. Y esta forma de vida procede de alegrarse por saber reconocer la generosidad de la vida y de todo lo que nos ofrece, sin necesidad de poseerlo.

Del capítulo 3. Siéntete el mundo

Somos iguales

Tú eres una prolongación de mí y yo de ti, y ambos lo somos del mismo universo. Cuanto más conscientes somos de ello más nos acercamos a la totalidad y, paralelamente, a nuestros propios objetivos. Así que, si no nos gusta el mundo lo más sensato es empezar por cambiarlo en nosotros, y eso, a la larga, nos reporta muchos beneficios, dos de ellos tan valiosos como la libertad y la consecución de nuestros anhelos.

Si pudiéramos acceder a la historia profunda de cada ser humano encontraríamos motivos para ser como son, entenderíamos por qué se han separado del resto y entonces les asemejaríamos tanto a nosotros que practicaríamos sin esfuerzo la empatía o la capacidad de ponerse en el lugar del otro, siendo consciente de comprender y apreciar sus sentimientos. Es imposible juzgar, odiar o recelar de nadie si sabes que cuando haces eso con otras personas te lo estás haciendo a ti. La pega es que esto se nos suele olvidar. Pero, desde la asimilación y comprensión de nuestra similitud, evitamos la presión que supone vivir en competición o con miedo a la usurpación de “lo nuestro” y, en ese caso, lo haremos conforme a nuestro enfoque interno, sin condicionantes, sino desde el simple y noble deseo de ser felices y contribuir, con nuestra positividad, a la armonía universal.

Una óptica holística

Los humanos tenemos el concepto erróneo de que somos entidades independientes, y eso nos hace caer en la distancia, pero también en la uniformidad. La propia “masa” humana parece un batallón uniformado y alineado en el que escasea la originalidad y el intercambio. Sin embargo, estamos preparados para vivir en permanente colaboración. La danza en la que participamos dibuja su coreografía, principalmente, desde la energía e información que nos mueven, y lo hace partiendo de una misma y única raíz. Así, la teoría holística defiende que la realidad es un todo, distinto de la suma de las partes que la componen, y el hombre una unidad física, mental, energética y espiritual, aunque, a veces, todo lo que vemos parezca una distorsión absurda y rota en la que se esconde, aturdida, el Alma universal.

Ciencia y humanismo se van dando también la mano en esta etapa, para constatar que las mentes están enlazadas y que cada cuerpo es el universo expandido sin límites. Lo palpable está soportado por un tejido indivisible. Todo es lo mismo, lo único que cambia es la forma con que percibimos cada objeto o cada ser vivo. En este sentido, los seres humanos deberíamos tomar la lección de unidad que nos da la naturaleza.

Tienes lo que das

Ayudar es ayudarse; las personas que dedican su vida a causas nobles coinciden en que no hay diferencia alguna entre dar y recibir. Dedicarte a hacer efectiva alguna faceta con la que puedes alegrar la vida a otras personas es una prueba de hermandad y desprendimiento. Haz pequeños ensayos y observa los resultados. Si has sentido la llamada del "despertar" tienes una gran responsabilidad, no sólo con tu vida, sino también con la de todos, pero esa responsabilidad es un aliciente hermoso para vivir.

Ahora bien, entrégate, sí, pero sólo hasta donde puedas. Pon tu generosidad en todo cuanto hagas, pero no sobrepases el límite en el que te hagas daño a ti mismo, o en el que asumas cargas que otros no hayan querido aceptar como suyas, porque agotarás tus fuerzas y, de ese modo, quizá no estés demostrando interés puro por los receptores de ese desgaste. Con ese proceder estás exhibiendo un exceso de celo por la vida de otros y muy poco por la tuya. Probablemente estarás impidiendo que avancen por sí mismos y cediendo algo de ti a quien no te ha solicitado nada. A veces, no ayudar es, en sí misma, la mejor de las ayudas. No estamos aquí para llenar el vacío de nadie, sino para llenarnos de amor y repartirlo sin que medie el interés.

Del capítulo 4. Estás trabajando tu sueño

Periodo para la visualización y el silencio

Antes de ponerte en marcha, es muy útil llevar a cabo un proceso de visualización (que no tiene por qué practicarse en un momento concreto, sino que puede iniciarse desde que sabes lo que realmente “persigues”) en el que imagines cómo llevarías a efecto todo lo que tienes en mente, tal cual te gustaría que se desarrollara. La mente crea la realidad y el universo es nuestro aliado, porque nos ofrece una interminable secuencia de sueños para que elijamos el que nos haga sentirnos cocreadores del mundo; el desafío personal es poner nuestra atención en uno de esos sueños y alimentarlo, deseando que se cumpla; después, hemos de dejar que así sea, sin entorpecerlo con los miedos que ya hemos afrontado o, al menos, conocido.
Clarificada tu mente, dibujada tu nueva vida y dispuesto para lo que ha de venir, ahora, probablemente necesites hacerte un regalo: soltar el control, distanciarte del resultado. Consentir que lo que has imaginado suceda.

La planificación de tu idea

Disciplinarse supone actuar de una manera ordenada y comprometida, tanto en el ámbito material como en tu fuero interno. Siempre hemos tenido el concepto de que resulta más difícil autoimponerse unas normas que acatarlas cuando la orden procede de fuera; nos creíamos marionetas al son de quien pretendiera mover los hilos que nos enganchan a la vida. Sin embargo, a estas alturas ya hemos dejado a un lado este concepto y estamos totalmente convencidos de que la eficacia del proceso depende de nuestra propias directrices, y que, además, constituye un recorrido mucho más placentero y flexible. Experimentarás un gran regocijo al pararte a pensar en lo que estás emprendiendo y en el deleite que te irá aportando su desarrollo. En los momentos más inesperados, por ejemplo, cuando estás haciendo algo que demanda tu cotidianeidad, te adviene una ráfaga de alegría, que procede de recordar que lo que guardas como algo tan tuyo que inunda todo tu ser, porque sólo de ti ha partido, está madurando y no tiene límites.

Llevar un método de trabajo continuado, aunque sin excesivo celo, va atrayendo el orden a tu vida. Es curioso experimentar que, mientras todo se va ubicando en tu interior, de forma simultánea, se coloca también fuera de ti; algo tan trivial como los objetos que hay a tu alrededor (papeles del trabajo, cosas de la casa...), o más complejo, como las relaciones personales, ocupan su espacio. Vives una especie de armonía integral, que parece haber llegado aparentemente por sí sola, pero eres tú y tu actitud la que la han propiciado. Has dado intensa Vida a tu vida y Ella te acompaña, y te toma cálidamente de la mano.

Lo estás consiguiendo

El milagro se presenta a través de acontecimientos “fortuitos; casualidades que van diciéndote que no solo se está haciendo efectivo tu sueño, sino que también mereces que así sea. Y todo eso se te presentará porque tu mirada es ahora cristalina: todo es más fácil (el trabajo “duro” ya lo has hecho; te has responsabilizado de ti) y sabrás llevar tu nueva vida a efecto desde la calidad y la humanidad. Resultarás ser una persona satisfecha, sin que se hayan dado sucesos transcendentales fuera de ti. Todo lo extraordinario que te está pasando es la derivación de las consistentes raíces que has plantado en tu interior.

El equilibrio procede de la unión contigo mismo y, entonces, además de ver cumplido tu sueño, vives experiencias que dan significado a tu paso por el mundo

A partir de ahora, tu vida será dinámica, nada aburrida, innovadora. Y, dado que has detectado que todo depende de tu actitud y de tus elecciones, vivirás con la seguridad de poder seguir descubriendo lo más íntimo y valioso, modificando lo que necesites en cada momento.


Concha Barbero

El don de vivir como uno quiere.
Claves para lograrlo.
Ediciones Obelisco, 2010
144 páginas.


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